Añadir ritmo a las historias y escenas que lo admiten (III)



Añadir ritmo a las escenas al escribir una novela



Hoy ampliamos la serie de artículos sobre el ritmo en las historias con algunas técnicas para hacer que tu ficción se mueva a toda velocidad. Puedes encontrar los anteriores aquí y aquí.

Sentir el ritmo de la novela


Si escribes thrillers, novelas de misterio o de acción debes hacer que el ritmo de la acción sea suficientemente rápido para no aburrir y hacer cerrar el libro a tus lectores. Si has leído nuestros artículos o los libros que hay disponibles sobre cómo escribir (Los buenos, los que van al grano de la ficción comercial y no se demoran en retórica romántica acerca del oficio), sabrás que uno de los consejos que más se repite es “Coge el ritmo”.

Pero, ¿cómo se hace? Y ¿Por qué debes hacerlo?

Empecemos con una definición. Para cualquier escritor, el ritmo es la velocidad a la que se desarrollan los acontecimientos y se presentan los personajes. Puede expresarse mediante una simple división: el número de acontecimientos dividido por el número de páginas de una obra. Cuando más elevado, mayor ritmo.

Ritmo y géneros literarios


Escribir ficción de ritmo rápido tampoco es para todos. Así que la primera pregunta que debemos hacernos es: ¿Qué tipo de libro quiero escribir? Si es uno de los géneros mencionados con anterioridad, deberías mantener la historia a buen paso.


El ritmo PACE: 


  • Profundiza en los aspectos dramáticos
  • Apresura los acontecimientos.
  • Crea tensión, 
  • Engancha lectores

Además, la ventaja de incrementar el ritmo de la acción es que aumentas las preguntas en la mente del lector, así que continúa leyendo para descubrir las respuestas, interesado en la conexión de los múltiples acontecimientos que le has lanzado ya de entrada. Y, al lanzar varias propuestas a la vez, si una pregunta no le intriga, otra lo hará.

Según los cánones, si escribes ficción para mujeres o ciencia ficción basada en los personajes o novela histórica, puedes tomarte un poco más de tiempo para desarrollar las escenas e introducir acontecimientos. Si tu opción es la llamada ficción literaria del mainstream, aún puedes regodearte más en ello.

Pero recuerda que cuanto más lento sea el ritmo, más pulido deberá ser tu estilo y tus personajes más complejos. El ritmo forma parte de lo que se ofrece en una obra. Si no hay ritmo, debe ofrecerse algo a cambio.

#tipescritores 054 "El ritmo pausado es ideal para el desarrollo de personajes complejos, las descripciones detalladas y el estilo grandilocuente".

Tensión

Al elevar el nivel del ritmo, incrementas la tensión de dos maneras.

Primero: Cuando los acontecimientos ocurren más rápidamente, puedes meter a tus personajes en líos también más rápidamente. El conflicto es lo que crea la ficción: nadie quiere leer 400 páginas en las que todo va bien. El conflicto también crea y sostiene la tensión y hablaremos más adelante de ello. Los personajes bajo situaciones de estrés, siempre buscarán una salida.

La segunda manera de elevar la tensión es colocando escenas paralelas muy cercanas entre sí para que el lector llegue a conclusiones determinadas, aunque el personaje principal aún no haya llegado a ellas.

EJEMPLO:
Supongamos por un momento que tu personaje principal es una chica cuya madre ha muerto recientemente. Un tío a quien no conocía se le acerca durante el funeral y charlan brevemente. Se muestra agradable, compasivo pero reservado. Después de unas cuantas escenas sobre la vida que continúa después de la muerte de la madre, reaparece el tío, pero ya no es ni compasivo ni agradable. Ahora es brutal e incluso abusa de ella.

Si pasan más de 100 páginas entre una escena y otra, puede que recordemos el nombre del tío pero poco más porque tanto la brevedad como la reserva marcaron su primera aparición. Pero el hecho de incrementar el ritmo significa que esto no pasó 100 páginas atrás, sino 20 a lo sumo. Aún recordamos la escena en nuestras mentes y nos preguntaremos “¿Qué ha ocurrido para que cambie de esta manera?” Ahora el tío ya no es un personaje menor, es un problema para el lector y, seguramente... para el personaje.

Brevedad y velocidad

Unos consejos para aumentar y mantener el ritmo:

  • Empieza la escena en medio de una acción dramática, no antes de que comience el drama.
  • Mantén las descripciones al mínimo. Esto no significa no usar descripción para nada, si no, escoger unos pocos detalles que resulten significativos y dejar que el lector se imagine el resto. Consulta nuestro artículo sober las descripciones en una novela, insertas en la acción
  • Combina escenas. Si primero tienes una escena para desarrollar personajes en las que una pareja comen juntos en un restaurante y unas pocas escenas más tarde tienes otra en que se pelean, haz que se peleen en el restaurante. Mejor aún, haz que entre la policía y detenga a alguno de los dos.
  • Confía en el diálogo. Mucha parte de la historia se puede contar con intercambios de opiniones. Los lectores pocas veces se saltan el diálogo, sobretodo si usas frases cortas que se leen rápidamente. Hace falta tener buen oído y dominarlos, claro.
  • No cuentes mucha historia anterior (El backstory). Cuanto más conozcas a tus personajes a través de sus acciones actuales, menos flashbacks necesitarás. Los recuerdos reducen el ritmo de la historia.
  • Haz que los capítulos sean cortos. Observa cualquier libro de James Patterson.
  • Quita todo lo que sobre. Es lo mejor para incrementar el ritmo, porque el ritmo se reduce cuantas más palabras hay en una escena. Si escribes “El sol salió” la escena será mucho más rápida que si escribes “El sol emergió lentamente en el pálido cielo de la mañana”. Claro que habrá momentos en los que prefieras la versión larga, para crear ambiente, por ejemplo, pero no siempre. Si usas demasiadas palabras, no solo reduces el ritmo, aburres a tus lectores.


No todas estas sugerencias funcionaran igual en todas las historias. Depende de tu género y preferencias individuales. Más rápido no siempre significa mejor, pero frecuentemente, y #estoesasí, es más vendible.

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El plan de marketing de los escritores


Escribir es un negocio como cualquier otro.

Aunque no tengas una tienda, ni una pequeña empresa, realizas un producto. Puede ser un libro de no ficción, una novela, un guión o una serie de artículos. Si logras verlo así, comprenderás la importancia de tener un plan para que te ayude a tener éxito.

Se llaman planes de negocio, o planes de marketing y en tu caso, consta de varios puntos:

1. Producto. Identificación del producto. 

¿Qué quieres producir? ¿Un libro, artículo, una serie de folletos promocionales? ¿Un servicio con el que enriquecer, animar, informar a otros? Hay que ser específicos y detallistas, tanto como se pueda en la descripción. Y darle un buen título a ese producto.

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2. Target. Identificación de tus clientes. 

¿Quién son tus clientes potenciales, los lectores que van a COMPRAR tu producto?

  • Por género: ¿Hombres, mujeres, niños? 
  • Por profesión: ¿Doctores, abogados, maestros? 
  • Por grados de asociación: ¿la generación X, las mujeres trabajadoras, alcohólicos anónimos? 
  • Por gusto literario: ¿Lectores de novela histórica, de policíaca, de negra, de terror, romántica, erótica? 
  • Por ubicación: ¿Dónde y cómo viven? 
  • Por edad: ¿Cuantos años tienen? 
  • Por nivel: ¿Cual es su nivel educativo o financiero? 
  • Por ideas: ¿Dónde se sitúan política y espiritualmente? 
Hay que intentar averiguar qué desean leer, y cómo puedes tu, a través de la palabra escrita, ofrecérselo. Es un estudio de mercado que, si nos mantenemos alertas y enfocados, podemos realizar muy fácilmente: visitando librerías o navegando por la red y los top de ventas.

3. La misión. 

Todos los negocios tienen una misión y tú también deberías tenerla. Se trata de subrayar lo que quieres conseguir y por qué. Al fin y al cabo no sólo hay que traer un producto al mercado sino que debe servir para un propósito. Es importante establecer esta misión porque ayudará a enfocar los objetivos.


4. El capital inicial. 

¿Qué tienes para empezar esta aventura? Algunas cosas serán tangibles y obvias, como tu ordenador, el espacio donde trabajas, o un dinero en metálico. Otras serán intangibles pero no por ello menos importantes. Son tus habilidades o experiencias, tus fortalezas.

5. Lo que necesitas.

Ahora que sabemos con qué cuentas, tómate un tiempo para determinar qué es lo que te hace falta. Tus debilidades. También pueden ser cosas tangibles o intangibles. Puede que necesites un espacio donde trabajar, un ordenador decente con conexión wifi, un conocimiento sólido en un área concreta, un negro literario que escriba por ti, conocimientos técnicos o recursos de los que careces, etc. Intenta pensar cómo obtener cada uno de ellos. La mayoría se resuelven leyendo un libro adecuado.

6. El presupuesto.

Cada proyecto necesita un presupuesto, sea para carpetas, viajes, libros necesarios, tiempo que robas de otros trabajos... Haz un listado de esos gastos y pregúntate de manera realista si puedes afrontar esta aventura. Si no, intenta recordar gastos, crear una pequeña reserva, o pedirlo.

7. El tiempo. Cuánto necesitarás y dónde encontrarlo. 

Todos los negocios requieren un tiempo para establecerse. El negocio de la escritura no es una excepción. ¿Cual es el tiempo mínimo que debes dedicarle diaria o semanalmente? Multiplícalo por meses o por años. Piensa nuevas maneras de conseguir más tiempo para mantener la aventura de tu negocio. Y piensa en organizar y gestionar ese tiempo de dedicación.

8. Los consejeros. 

Cada negocio necesita un grupo de consejeros (abogados, contables, etc) si quiere crecer y prosperar, y tú también. Tu grupo será las personas en las que buscarás ayuda y ánimo. No tienen porqué ser escritores. Pero deben apoyarte de manera personal y profesional. Y debes aceptar las señales que te envíen cuando lo estés haciendo mal. No se trata de darte baños de ego. Au contraire. Se trata de que doce ojos ven más que dos. Aquí voy a abundar en este aspecto de los consejeros: Funciona muy bien cuando los contratas, sí. Hay un boyante mercado de coachers que funcionan bien con mayor o menor fortuna. Pero también funciona muy bien cuando NO los contratas y das algo a cambio además de las gracias, públicas y privadas. Hablemos :-)

9. La promoción.

Todo negocio ha de tener una VISIBILIDAD, como también ha de tenerla un producto. Y eso se consigue con la promoción y el posicionamiento. Busca los canales adecuados para promover tu negocio o tu producto. Tus clientes potenciales, tu target, te darán pistas de cuáles son esos canales donde podrás instalar un escaparate de tu negocio o producto. ¿Un blog? ¿Una cuenta profesional de Twitter?

 Personalmente me inclino por Twitter. Pero dependiendo de tu negocio, y de tu target, quizá tengas que dominar Linkedin u otras redes. Establecer relaciones con bloggers y medios de comunicación. O invertir en publicidad.

10. Desarrolla un plan de contingencia. 

Los hombres de negocios con éxito crean planes que preparan a sus compañías para el éxito y sus posibles variables. Para los escritores, estas variables incluyen los rechazos, los bloqueos, la avería de un ordenador, pérdida de documentos, etc. Hay que estar preparados para cualquier adversidad antes de que se presente.

11. Cambia de proyecto si es necesario. 

Aunque es importante seguir un plan, a veces hay que diversificarse. Puede que tu producto no se venda tanto como previste o no es lo que te pide el cliente. Si luchas por escribir algo que no sale, puedes perder tiempo y energía. Hay muchos proyectos esperándote. Y lo ideal es mantener siempre tres simultáneos. Hablaré de esto en otro artículo.

He dejado fuera el análisis de la competencia, porque sería demasiado exhaustivo, en función del servicio o el producto que hagamos, y merece otro artículo dedicado.

Todas estas técnicas y muchas más, las estoy aplicando como editor y gestor en un grupo de quince escritores y escritoras. Publicaremos obras de género bajo seudónimo. Pronto tendrás más noticias.

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