Escribir relatos cortos. Aproximaciones.

Nos lo habéis solicitado varias veces, muchos después de haber leído el libro de relatos que publiqué hace unos meses, así que al fin os presento una primera aproximación al Relato Corto.

A ver si a partir de esta semana ponemos mínimo dos entradas a la semana en el blog.

El inicio y los finales.


En el relato corto se invierte mucha energía para construir un inicio perfecto. La frase o el párrafo genial que enganche al lector para seguir leyendo. Una de las técnicas es que ese comienzo nos dirija rápidamente al corazón del conflicto y suscite la curiosidad de los lectores por lo que ocurrirá a continuación

Los finales necesitan la misma atención y cuidado. No solo deben resonar adecuadamente en los lectores, y perdurar en su memoria, si no que deben producir además algún tipo de satisfacción si es posible. Aunque sea de manera muy sutil. Y por supuesto, ofrecer también una sensación de conclusión. Los finales abiertos son peligrosos en la narrativa breve. 

Y ahora llegamos al problema y tema de este artículo: El nudo de la historia. El viaje que va a hacer el lector desde el principio hasta el final de tu cuento. Aquí te explico cómo asegurarte de que tu relato esté bien cohesionado:

Cambiar subargumentos por conflicto. 

El formato del relato corto suele basarse en un argumento principal. Debido a que el espacio es limitado se limita también el tiempo. Por ejemplo, un sólo día y un sólo escenario. Y aquí, si añades sub-argumentos puedes confundir al lector.

Si escribes una historia realista sobre un hombre que se plantea dejar a su esposa después de descubrir que la hija que tienen en común no es suya, no te servirá de mucho añadir a la historia los celos que sufre en el trabajo por culpa de otro fulano.

Lo ideal es profundizar en el argumento que ya tienes y se consigue introduciendo conflicto. Por ejemplo, mientras el hombre contempla la posibilidad de abandonar o separarse de su mujer y su hija, puede descubrir que ella está muy enferma y necesita ser hospitalizada.

Funciona igual en todos los géneros. El relato básicamente es psicológico. Puede llevar acción, pero escasa. Por eso, desarrollando el conflicto atraerás a los lectores y crearás empatía con el personaje principal. Se trata de complicar las decisiones del protagonista y generar nuevas consecuencias para todos los personajes implicados.

Sembrando semillas. 


Uno de los errores principales en los relatos breves es la digresión. Algunos escritores se interesan por temas tangenciales al del relato y acaban incorporándolos a su historia. Efectos: Distraen al lector, rompen la atmósfera creada, e interrumpen el flujo de lectura. Para evitarlo debes plantar semillas de los temas que introducirás. García Márquez en "El coronel no tiene quien le escriba" lo hace muy bien en la primera escena de esa novelita corta. Pero García Márquez es un maestro. Voy a copiarla y a subrayar en negro las palabras asociadas entre sí que crean la atmósfera del escenario y el tema de la espera o la esperanza frustrada, y forman un esqueleto que va uniendo los párrafos con un motivo común.

El coronel destapó el tarro de café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta que se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata.          
Mientras esperaba a que hirviera la infusión, sentado junto a la hornilla de barro cocido en una actitud confiada e inocente expectativa, el coronel experimentó la sensación de nacían hongos y lirios venenosos en sus tripas. Era octubre. Una mañana difícil de sortear, aún para un hombre como él que había sobrevivido a tantas mañanas como esa, durante cincuenta y seis años —desde cuando terminó la última guerra civil— el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban.          
Su esposa levantó el mosquitero cuando lo vio entrar al dormitorio con el café. Esa noche había sufrido una crisis de asma y ahora atravesaba por un estado de sopor. Pero se incorporó para recibir la taza.          
—Y tú —dijo.          
—Ya tomé —mintió el coronel —. Todavía quedaba una cucharada grande.          
En ese momento empezaron los redobles. El coronel se había olvidado del entierro. Mientras su esposa tomaba el café, descolgó la hamaca en un extremo y la enrolló en el otro, detrás de la puerta. La mujer pensó en el muerto.          
—Nació en 1922 —dijo—. Exactamente un mes después de nuestro hijo. El siete de abril.          
Siguió sorbiendo el café en las pausas de su respiración pedregosa. Era una mujer construida apenas en cartílagos blancos sobre una espina dorsal arqueada e inflexible. Los trastornos respiratorios la obligaban a preguntar afirmando. Cuando terminó el café todavía estaba pensando en el muerto.
El motivo del café va hilando la atmósfera con pequeños añadidos y dosis minúsculas de información. Estos párrafos tienen más cosas escondidas en su estilo, pero eso será motivo de otro artículo.

Contra el reloj.


En algunos relatos cortos suele suceder que el escritor novel introduce un pequeño conflicto al inicio de la historia y lo abandona sin resolver o no es demasiado urgente para el lector. En cualquier tipo de historias que escribamos, el objetivo principal es que los lectores lean página tras página nuestras historias, por lo que hay que despertar su curiosidad y mantenerla.

Si al principio de la historia presentas un personaje que debe llegar a tiempo al aeropuerto para tomar un avión y asistir a una reunión importante y crucial de “lo tomas o lo dejas”, crearás ese sentido de urgencia, consiga el personaje sus objetivos, o no. Aquí usamos el nudo de la historia para incluir más obstáculos en esa línea temporal que se va consumiendo (el tráfico, el clima, problemas con el coche, etc...) que ayudarán a intensificar el conflicto y a acelerar el ritmo de la historia.

Dramatiza 


Como la mayoría de los relatos se basan en las epifanías, en los momentos de crisis del protagonista es una buena idea aislar y dramatizar una crisis específica. Puede ser un momento que implique una verdad dolorosa, o implicar un poco de acción. Muchos escritores no detectan estos momentos y es una razón para que se pierda la fuerza de sus escritos.

Si leíste el ebook de ESTRUCTURAS ya sabes que una crisis como esta suele ocurrir en la segunda mitad de las historias, después de la introducción del conflicto principal y de la serie de obstáculos que se van interponiendo. En los relatos breves se puede resumir así: ¿Quién tiene algo que perder en la historia? ¿Cuales serán las últimas consecuencias?. 

Por último: Recuerda que la parte central de una historia es tan importante como el principio o el final. Si tu intención es escribir relatos cortos, nuestro consejo es que los escribas a menudo. Intentando escribir esas historias de una sola sentada o como mucho en un par de sesiones. Esto te ayudará con la uniformidad y la cohesión. Recuerda divertirte mientras escribes y arriesgarte, especialmente en tus primeros intentos.

Y, ya sabes, nunca, jamás, tires nada de lo que escribas. Nunca se sabe cuando puedes necesitarlo para otra historia.

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