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Regalo por tu comentario en Amazon

Esta entrada va a servir para hacerte un regalo. Pon atención:


Hay numerosas personas que olvidan o les da pereza comentar sus impresiones sobre los libros que han comprado y leído en amazon.  Y son muy importantes para los autores. Yo necesito las tuyas, si los has leído. De modo que... te haré un regalo por tu comentario en amazon.

Si has comprado y leído alguno de mis ebooks para escritores, y aún no lo has comentado, lo haces. Me envías un email con el permalink a la NUEVA review y yo te respondo con un gracias y este regalo...




Anímate, es GRATIS.

ESCRIBENOS A: correcciones.edicion@gmail.com con el asunto: [REGALO]



El perfeccionismo de los escritores


En pos de la palabra precisa, como en la anterior entrada de este blog, no me resisto a transcribir la anécdota que cuenta la recordada editora Esther Tusquets sobre sus tratos con Vargas Llosa cuando publicó "Los cachorros".

Viene a cuento de oficio, el de editar y el de escribir, y ante algo de lo que hablo, poco y por encima es cierto, en los ebooks que hemos publicado: La autoindulgencia de muchos autores actuales (El descuido con las frases, la estructura y el estilo) y el bajo nivel (editor por un lado y lector por otro) que da por buenas obras que no deberían haber pasado de literatura de quiosco. Pero esto son otros temas que requieren de más tiempo libre y más dedicación, una dedicación que de momento no quiero otorgarles.

El capítulo 9 de este libro se titula: «Enfermizo perfeccionismo» de un autor (Mario Vargas Llosa) y laboriosa elaboración de un espléndido relato (Los cachorros). Y dice así:


(Cuenta Esther Tusquets)
[...] Nos envió efectivamente el relato el 6 de agosto, con una nueva carta, donde explicaba: «Siento no habértelo entregado dentro del plazo, y créeme que esto me ha tenido preocupado. Detesto ese vicio sudamericano que es la informalidad y procuro siempre no comprometerme a lo que no estoy seguro de poder cumplir. Pero a pesar de toda mi buena voluntad, y de mi empeño, este texto no acababa nunca de salir. No puedes imaginarte el número de veces que lo he rehecho y cada vez su lectura me defraudaba. Lo cual no quiere decir, desde luego, que el texto que te envío me parezca perfectamente logrado. Lo he releído y me ha dado la impresión de ser decoroso». 
Era, claro está, mucho más que decoroso, era ya un relato muy bueno. Resultaba, sin embargo, demasiado corto para el libro que nosotros habíamos proyectado, y opté por hacérselo saber. 
Respuesta: «Cuando pienso que todo el tiempo que estuve escribiendo “Los cachorros” viví atormentado con la idea de no alargar demasiado el texto para no tener luego que hacer cortes, me dan ganas de jalarme de los pelos. Pero creo que tengo una solución. Este cuento que te envío, “Día domingo”, apareció hace siete años, en mi primer libro, Los jefes. Es el único texto de este volumen que me parece decoroso y, por eso, una vez lo rehice con miras a una nueva publicación. Corresponde exactamente al ambiente de “Los cachorros”: ocurre también en Miraflores (incluso aparecen las mismas calles, plazas, parques, etc.), entre muchachos de la misma edad. Tiene, además, la extensión requerida para completar el volumen. Se me ocurre que se podrían incluir ambos cuentos bajo el título común de Los cachorros, y que cada uno de los cuentos debería llevar un título propio: “Pichula Cuéllar” y “Día Domingo”. Esta podría ser una solución. Si no, escribiré otro texto, pues no tendría sentido añadir veinticinco páginas a la historia de Cuéllar: resultaría forzado, gratuito». 
Los Cachorros. Mario Vargas Llosa
fotos de Xavier Miserachs, ed. Lumen 1967
Pero el 2 de noviembre ha cambiado de opinión: «Todos estos días he estado pensando en Los cachorros (también varias noches) y por fin me he decidido a escribirte. Creo que he encontrado la manera de convertir ese texto primario y defectuoso en un buen relato. Necesito ampliarlo bastante, trenzarlo a una historia mucho más sólida, con los mismos protagonistas, pero cuyo eje sería no Pichula Cuéllar sino Lalo. Tengo muy claros todos los incidentes, la estructura, los diálogos y los ambientes. Estoy absolutamente seguro de que esta vez saldrá algo interesante. Pienso en un texto de unas cincuenta o sesenta páginas, tal vez algo más, que puedo tener listo apenas en dos o tres semanas. A mí me cuesta mucho ver claramente una historia, y en esa etapa preparatoria se me van meses y centenares de papeles y una angustia que me disuelve los huesos, pero cuando la veo embisto como un Miura, me llevo todo por delante y soy capaz de trabajar diez y doce horas seguidas. Ahora creo que ya veo claro este relato y por eso me atrevo a pedirte un poquito más de paciencia. No sé si has mandado ya a componer el libro; si es así, ya no hay nada que hacer, tant pis. Pero, si todavía hay tiempo, creo que vale la pena demorar un poquito y sacar un texto más decoroso, sobre todo eliminar el casi ilegible “Día domingo”». [...]
Hubo todavía bastantes cambios y muchas discusiones sobre el título, porque la censura no aceptó de ningún modo que la palabra «pichula» figurara en él, como quería Mario (según Mario cualquier reparo del Ministerio de Información era incomprensible, pues se trataba de una historia para niños sobre niños, que él le leería a su hijo Álvaro apenas tuviese uso de razón), pero el relato estaba finalmente terminado y era buenísimo. Podía creerse, yo creí, que tanto tiempo y tanta espera y tantos cambios y tanto esfuerzo habían merecido la pena, puesto que el resultado era perfecto, un texto redondo desde el principio hasta el final, en el que no sobraba ni faltaba nada. Pensé que el autor podía darse por satisfecho. Pero no era así. 
Cuando le comuniqué, algo después, que el libro se vendía bien y que estábamos preparando ya la segunda edición, me escribió: 
«Apenas recibí tu carta, empecé a revisar el libro y a hacer algunas modificaciones, pero pronto me di cuenta que por ese camino me estaba metiendo en honduras, pues hubiese acabado por escribir el relato de nuevo, íntegramente. Así que mejor lo dejamos tal como está. Me ha decepcionado un poco en esta última lectura… En fin, esperemos que el próximo relato salga mejor» 
El «enfermizo perfeccionismo» de Vargas Llosa no tenía límites ni remedio.
Y como diría Rah'oi, el Profundo Insondable Lovecraftiano: Fin de la cita.

Mientras escribía lo que antecede recordé una conversación con mi amigo Daniel Lanza en la que le mostraba mi asombro de que se pudiera montar una antología de relatos de aficionados en un mes, cuando yo mismo tenía alguno que había tardado seis años en terminar. Alguno de esos escritores (Escritores sí, escritor es el que escribe) había redactado un relato de veinte páginas en una semana. No quise leerlos.

¿Y a ti? ¿Cuánto te lleva planificar y escribir un buen relato de veinte-cuarenta páginas?

Resumen de contenidos semanal

Todas las semanas seleccionaré los tuits que considere más interesantes, los que más se hayan retuiteado, los que se hayan añadido a favoritos o las menciones y retuits más interesantes que hayamos hecho en la cuenta.

¡No te pierdas nada!

Twitter para escritores ADELANTO capítulo 1

Hace tiempo que no actualizamos el blog, disculpas. Espero que esta nueva entrada, con un adelanto del nuevo libro TWITTER PARA #ESCRITORES, te compense.

Es el capítulo 1. Y comienza así:

¿Qué puede hacer Twitter por los #escritores?



"Twitter es el graffiti de la gente inteligente"

Lo que sigue, repito una vez más, está enfocado a escritores, pero lo pueden aprovechar también Diseñadores, Ilustradores, Dibujantes, y cualquier autoempleado o en una profesión liberal.

Cuando un escritor o escritora escucha hablar o lee algo sobre Twitter, la primera reacción siempre es de rechazo. Se descarta rápidamente como red social, sin prestarle mucha atención, por una serie de razones, basadas todas ellas en el desconocimiento del medio. Jonathan Franzen es uno de sus detractores, y uno de sus grandes desconocedores, y ante sus declaraciones se rió mucha gente, incluidos agentes literarios..

Como metas u objetivos concretos de tu cuenta profesional en Twitter puedes lograr la publicación de tu primera obra por una editorial de prestigio, conseguir agente literario que te cuide y te mime, dar más visibilidad a tu obra y aumentar el número de tus ventas, etc.

Y no es broma, se puede hacer si haces las cosas BIEN en twitter. Incluso puedes tener cuentas dedicadas a cada título, aunque no lo aconsejo.

Twitter mejorará tu estilo al escribir.


Uno de los mayores miedos de un escritor neófito en Twitter es el horror a los 140 caracteres. Sin embargo, una de las ventajas de Twitter es que va a mejorar vuestro estilo al escribir. La verborrea, el exceso de adverbios y adjetivos, no sirven en un tuit. En muchas ocasiones te estrujarás el cerebro para decir en 140 caracteres, e incluso menos (si hay un link), lo que quieres decir. Si necesitas tanto rollo, NO será tan importante. Así piensa Twitter. Y si añades un link, siempre con acortador y con hootsuite (Porque el acortador de hootsuite Ow.li se puede seguir y medir si miras en las estadísticas del software. Lo veremos después en detalle.) entonces ya no son 140 caracteres, sino menos.

El ideal para un tuit son 100 caracteres en total.
De esa forma dejas espacio para que, cuando te retuiteen,
aparezca la cuenta del contacto que lo hace.


Como el espacio es vital obliga a la concisión. Y la concisión admite pocas bromas, tiempos verbales raritos, voces pasivas, exceso de adjetivos, falta de coherencia o cohesión, etc. Todo eso: SOBRA. Y es cierto que hace recular a muchos escritores enamorados de sus propias palabras. Pero aquí se trata de comunicar. No de escribir bonito. Lo que quiere decir que... EL ESPACIO TE DA EL ESTILO.

Twitter hará que estés informado sobre el mercado editorial.


Muchas cuentas de twitter están llevadas por editores, agentes literarios, y personas cercanas y bien informadas sobre el sector. Si te mantienes informado sobre la industria editorial puedes aprender mucho sobre lo que está sucediendo en un mercado en el que estás, vas a estar, o quieres estar.

  1. Quiénes son las personas clave para leer tus originales, por ejemplo.
  2. Cómo enfocar un buen email de presentación a una editorial.
  3. Qué tendencias o géneros literarios están en alza. Aquí y en otros países.
  4. Qué planes tiene determinado sello editorial o editor.
Infinidad de información sensible que no vas a encontrar fácilmente en blogs o medios de comunicación.


Harás Networking en el mercado editorial 

Hacer contactos en la industria editorial es relativamente fácil en Twitter. Recuerda, es una red social ABIERTA. Si tuiteas cosas con inteligencia, ingenio, humor, y calidad, además de retuitear a personas interesantes y charlar con ellos de vez en cuando, adquirirás VISIBILIDAD . Las listas de Twitter, privadas o abiertas, te ayudarán en tu networking. Twitter es conversación también.

Podrás compartir ideas con otros escritores y conocer las suyas.

Escribir siempre es una labor solitaria. En twitter, y más en EEUU, muchos escritores se reúnen alrededor de un #hashtag concreto, o determinado de antemano, y charlan sobre diferentes aspectos de su creatividad, productividad, o de las editoriales y agentes, de sus ventas, sus problemas, y de sus logros. Alegrarte con ellos hará que se alegren por ti. Romper el aislamiento es bueno y aprenderás cosas sobre las cubiertas de los libros, los contratos de edición, las ventas, la propia escritura... ¡Cientos de cosas!. Hay hashtags dedicados como por ejemplo #sectoreditorial en el que tuiteo a veces.

Podrás encontrar recursos, artículos y consejos que te ayudarán en tu carrera.


La mayor fuente de tráfico (Visitantes únicos) a los recursos que comparto con vosotros en el blog proviene de Twitter. Y yo mismo encuentro recursos de marketing y publicidad y las nuevas tendencias en estos sectores más fácilmente en Twitter que en buscadores u otros blogs. Incluso para documentarme sobre algo o cotejar alguna información siempre recurro antes a PREGUNTAR en Twitter.

Aumentarás el tráfico hacia tu web o blog.


Lo he comentado antes. Y más adelante hablaré de la importancia de mantener un blog actualizado (2-3 entradas a la semana es lo ideal) Uno de los contenidos principales de un escritor en la red son los artículos de su blog. Sus cosas. Lo veremos luego con detalle. Aquí basta saber que un tuit comunicando una nueva entrada en tu blog, con su link, generará más tráfico que en Facebook.

Puedes concertar eventos


  • Puedes anunciar el día en que se publica su libro, especialmente el día en que sale a la venta.
  • Puedes publicar las fechas, horas y lugares de tus firmas de libros.
  • Puedes anunciar cambios de última hora en las firmas de libros.
  • Puedes comentar que darás una charla en determinado lugar tal día y tal mes.
  • Puedes contar con tus lectores.

Es importante, y luego verás por qué, cuidar a los lectores.



Al fin y al cabo, y nunca me canso de repetirlo, el cliente de un escritor no es otro escritor, son los lectores. Los lectores sostienen tu vida de escritor. Habla con ellos, coméntales cosas, pídeles apoyo incluso. Los lectores serán tu target principal. A quienes destinarás los contenidos principales de tu Twitter. Véndeles tus libros. Fidelízalos. Recomiéndales otros escritores de calidad semejante a ti. Ojo: Si no te gustan a ti, no los recomiendes. Perderás credibilidad.

Podrás promocionar tu libro o tu nuevo libro.


Existen dos tendencias. Promocionar lo que estás escribiendo mientras lo estás escribiendo, o esperar a tenerlo terminado. Yo soy partidario de la primera. Lo llamo marketing de expectativas y tiene sus riesgos: No terminar la obra anunciada y/o defraudar las expectativas por mala calidad del producto. Pero si terminas la obra en el plazo estimado y te aseguras de su calidad (Y siempre mejor por terceros: lectores cero (Mejor lectores editoriales), correctores profesionales de verdad, editores, agentes, etc...), el camino recorrido en su promoción es una gran explosión de perspectivas cuando se publica finalmente. Para hacerlo bien hace falta tener muy definido un plan o estrategia de marketing con plazos y tiempos y conocer muy bien el target o público objetivo al que te diriges. Lo que vamos a hacer con este libro.


Podrás MEDIR y MONITORIZAR los resultados de tus acciones en Twitter.



Una de las características que hacen de Twitter una formidable red social es que es mensurable, medible. Existen multitud de herramientas, desconocidas por el gran público y de uso diario por las gentes de Marketing, que permiten conocer los resultados de acciones concretas, en este caso los tuits que publicamos. Entre las cosas que podrás realizar, luego verás cómo, están:

  • Reunir información sobre el perfil de tu público objetivo.
  • Monitorizar y analizar el diálogo del público objetivo.
  • Detectar líderes de opinión e influenciadores y monitorizar su actividad.
  • Recopilar datos concretos sobre lo que hacen otros escritores de éxito (O sus CM Community Managers) 
  • Monitorizar esas campañas de tu competencia. 
  • Ver lo que hacen y cómo lo hacen.
  • Medir la popularidad de tu marca y tu influencia.
Y todo esto lo podrás hacer (Y muy bien) siguiendo las pautas que expongo en este libro y con los objetivos que marques en tu cuenta de twitter.

Cómpralo en Amazon.

Estructura interna de los personajes


Sobre ESTRUCTURAS.


Estoy revisando "Karate Kid" que ponen en un canal de TV, y aún no ha terminado. La vi de estreno, en los ochenta, y luego alguna vez más, pero hoy he comprobado varias cosas, y si recuerdas la película, o tienes la oportunidad de revisarla, quizá tú también te fijes en ellas.

Sigue siendo una película de éxito, por la suma de factores de calidad que logra aunar en toda la historia. Y quizá esto explique la razón de cómo no funcionó su "remake".


Lo primero es que, como todas las buenas historias, no ha envejecido nada mal. Se puede ver perfectamente a pesar de los años transcurridos y el esquema de su argumento sigue vigente: Una historia de superación personal a través de un mentor excéntrico, con toques de drama y comedia, buenos diálogos y una estructura firme basada en el viaje iniciático del héroe, sólo que, con cierta complejidad interna que puede pasar desapercibida en un primer visionado: La estructura psicológica, o interna, de los dos personajes centrales y el tempo de la narración, que está supermedido, casi al milisegundo.

Y el quiz de porqué funciona tan bien esta relación mentor-héroe/pupilo de cara al espectador, al margen de otros factores (Fotografía, caracterización, interpretación, estructura externa, música, etc.) es la motivación interna de los dos protagonistas. Y principalmente la del mentor: 

¿Por qué razón ayuda Miyagi a Danny?
 Aprende a estructurar tu novela

Lo sabemos cerca del punto medio del argumento, cuando Danny vuelve de la fiesta, humillado y ofendido, y encuentra a Miyagi borracho celebrando su aniversario de viudo. La humillación de Danny pasa a un plano secundario, no hay paño de lágrimas para él, y encontramos a Miyagi borracho y echando risas el solo hasta que se descubre que sirvió en el ejército y tuvo una medalla al valor pero su mujer y su hijo recién nacido murieron en el parto, en un campo americano para japoneses porque el médico no llegó a tiempo. El anciano japonés caerá derrotado y Danny le acostará descubriendo su pasado en un telegrama arrugado.

Inmediatamente después, sin apenas intermedio, la siguiente escena será el cumpleaños de Danny y los regalos de Miyagi. Un kimono y un automóvil de su colección. No se dirá nada más del hecho. Sólo la mirada de orgullo del anciano maestro...

Para el hijo que nunca tuvo.

Y nada, que me apetecía contarlo. Para saber más sobre Estructuras de las historias, y hacer que estas funcionen, puedes leer el ebook disponible en Amazon:

Los rituales de los escritores

La sesión de hoy, un experimento de social media que he probado, con un tema concreto: Los Rituales de los escritores.

Pero primero: LAS ANÉCDOTAS

Virgina Wolf que fundó Hogarth Press con su marido en 1917 para publicar sus libros y los de otros autores británicos, alquiló una casa en Londres y redecoró el sótano en su oficina. Su espacio para escribir era la antigua sala de billares, que compartía con viejos archivos y pilas de libros. En el servicio que tenía al lado, usaba viejas galeradas como papel de WC. El papel higiénico no existía por entonces.

John Cheever escritor de relatos ambientados en los suburbios, se ponía su traje y bajaba en ascensor hasta el sótano de su mismo edificio en Nueva York. Allí colgaba su traje y escribía hasta la noche. Después volvía a vestirse y volvía al apartamento. Escribió la mayoría de sus historias en calzoncillos.

Muchos escritores disfrutan escribiendo cerca del agua. Pero Benjamin Franklin que poseyó la primera bañera de los Estados Unidos, gustaba de escribir dentro de ella. Lo mismo que hacía Borges, por las mañanas, recordar sus sueños metido en la bañera y ver si tenían potencial de historia para ser contada.

Edmund Rostand, conocido por su retrato cómico de Cyrano de Bergerac, también escribía en su bañera. Vladimir Navokov también había afirmado que escribir en una bañera era de gran ayuda para su creatividad. Truman Capote pensaba que sus mejores obras se escribían en habitaciones de hotel. Cuando George M. Cohan, un showman de Hollywood necesitó un guión, se compró un billete de tren y se pasó el viaje escribiendo. Escribió 140 páginas entre Nueva York y Chicago.

Cuando un periodista le preguntó dónde era el mejor lugar para escribir, Dorothy Parker le respondío “En tu cabeza”.

Cuando Josh Greenfield coautor de varios guiones cinematográficos empezó a tener varios hijos se vio obligado a buscar un lugar tranquilo donde escribir. Incapaz de encontrar una oficina, alquiló un local comercial dónde instaló un escritorio y una máquina de escribir.


Algunos escritores usan medidas extremas para evitar ser interrumpidos cuando crean. Raymond Carver, a veces llamado el Chejov americano por sus personajes incapaces de comunicarse,  escribía en su coche en muchas ocasiones. J.D. Sallinger el huraño escritor de “El guardián entre el centeno” evitaba a los visitantes escribiendo en un bunker cerca de su casa en New Hampshire. Se levanta al alba y escribe 16 horas seguidas. 

Mark Twain y Robert Louis Stevenson escribían tumbados. Truman Capote se describía a si mismo como un escritor completamente horizontal. En cambio, Lewis Caroll y Tomas Wolf escribían de pie. También Hemingway, en un atril, después de una lesión de espalda en un accidente aéreo.



ENCONTRAR LA PASIÓN PARA ESCRIBIR


En uno de nuestros #tipescritores en Twitter hablamos, y no será la primera vez, de la pasión como uno de los componentes para dar profundidad a los personajes. 

La pasión comunica con más efectividad que cualquier otra cosa, porque apela a los sentimientos. Pero la Pasión, la fuerza emocional, también es una de las partes más poderosas de una historia, y una de las más complicadas de conseguir. En el día mundial del teatro vamos a hablar de ello.

Estos pasos pueden ayudarte a conseguir que tus historias estén llenas de PASIÓN Y FUERZA. Y mejore tu estilo.

1. Busca la emoción y emociona.

Cada trabajo de ficción debería tener un sentimiento emocional que lo dirigiera, un "tono general" que el autor quiere que sus lectores experimenten.

Este sentimiento puede ser romántico o misterioso, lírico o aventurero. Todos ellos son tonos emocionales. El primer paso para encontrar esa emoción que tu historia necesita es pensar en el tono que quieres dar a tu historia y luego bucear en tu baúl de emociones hasta dar con la que te ayude a describir ese tono en concreto que quieres utilizar.

Basándonos en la técnica teatral de Stanislavsky debemos buscar en nuestra memoria emocional hasta encontrar  la emoción que queremos describir y centrarnos en todo lo que la rodea: olores, sabores, colores...

Recreando la información sensorial estaremos más cerca de la emoción que queremos contar y resultará más cercana al lector. Los sentidos te ayudarán a experimentar la emoción de nuevo.

Otra técnica para trabajar con las emociones es la música. Puedes crear una colección de canciones o bandas sonoras que conlleven la sensación que quieras narrar en cada momento y el escucharlas te ayudará a contárselo al lector con mayor facilidad. Stephen King afirma no trabajar sin su colección de clásicos del rock mientras otros escritores buscan en las bandas sonoras de películas o en la música clásica su fuente de inspiración. Susana Vallejo  en su último libro, (en esta ocasión para para adultos) "Calle Berlín, 109" se ayudó mediante una lista colaborativa de canciones en Spotify para inspirarse. ¡Y muchos amigos le aportamos canciones para ello!

2. Improvisa

En el teatro de la mente, aprendemos a que los personajes y escenas fluyan libremente. Dejamos que jueguen e interaccionen, en nuestra imaginación, con la esperanza de encontrar ideas interesantes.

De esto trata el segundo paso. Cierra los ojos y piensa en uno de tus personajes. Sitúalo en una escena, la que se te ocurra. Síguelo durante un rato. ¿Cómo se mueve? ¿Qué lleva puesto? ¿Cómo reacciona a la escena? Dale una razón para estar allí. ¿Dónde va? ¿Por qué? Haz que se vuelva hacia el público y le cuente qué busca. Después haz que eso sea muy importante para él. Vital.

Ahora que ya sabes qué persigue tu personaje, introduce a otro en la escena, alguien que se oponga a lo que tu primer personaje quiere conseguir. Un antagonista. No tiene por qué ser una persona, puede ser un mueble. En una ocasión luché a brazo partido con el cable de un teléfono. Y me ganó.

Observa cómo se desenvuelve la escena. No la controles. Deja que las emociones fluyan. Haz que tus personajes se peleen, que luchen, encuentra la pasión en la escena.


Puedes realizar este ejercicio en cualquier momento de tu proceso de escritura. Te ayudará a trazar el argumento o incluso a escribir una escena determinada. Observa la película mental hasta que te sientas tan emocionado que quieras escribirla.

3. Planifica las escenas

Ahora es el momento para el raciocinio. Observa y analiza hacia dónde te ha llevado tu imaginación y organiza las escenas.

Pregúntate sobre el tono emocional que quieres que predomine. La escena en la que estás trabajando ¿debe ser activa o reflexiva? ¿Deben los personajes moverse o reflexionar después del clímax? Una vez tengas claro el tono que debes usar en esa escena, puedes hacerla consistente.
Observa especialmente el final de esa escena. Es aquí donde debes dejar al lector con ganas de dar la vuelta a la página. Cómo lo hagas depende de ti, pero hay un truco importante: No tengas prisa por resolver nada. Prolongar el suspense es una manera de mantener atrapado al lector.

4. Escribe con el corazón

Este epígrafe merece por sí solo una entrada  más extensa para él. De momento lo dejaremos apuntado aquí.

Una vez tengas un esquema de lo que quieres contar y tengas claro el tono emocional de cada escena, escribe, escribe y escribe. No te preocupes si es literario o no. Márcate un objetivo (tantas palabras al día o a la semana) y cúmplelo. Es importante para que mantengas la tensión, la concentración. Después ya corregirás.

Acompaña la escritura con la música de la que hablábamos en el primer punto. Ayúdate de cualquier sentido (oído, tacto, olfato...) para contar cómo se sienten tus personajes.

5. Acaba el trabajo

Si sigues los cuatro pasos anteriores, tendrás un borrador con muy buenas posibilidades. Ahora necesitas acabar el trabajo.

Primero (Esta frase la leerás mucho en este blog) quita todo lo que veas que sobra. A veces necesitarás eliminar secciones enteras, en otras ocasiones sólo una palabra o dos. Sé implacable. Has trabajado duro para conseguir tu historia. No dejes que tu autoestima la eche a perder.
Corrige lo que has escrito.

Como has escrito pensando más en las emociones que en el estilo, es fácil que haya cosas que haya que retocar. No te preocupes. También es más fácil corregir escenas escritas con pasión que intentar insuflar algo de vida en escenas muertas.

La mejor ficción está escrita con el corazón. Haz que tus personajes y tus escenas vivan intensamente, escribe con pasión y después... corta con frialdad. El resultado será un manuscrito lleno de pasión, y no sólo el argumento. Tus lectores encontrarán personajes verosímiles y cercanos, y no de cartón piedra.

Suscríbete al blog. 

La peripecia literaria basada en hechos reales.


En este artículo hablaremos de aplicar la peripecia literaria a personas y acontecimientos reales en ficción. Es un artículo dividido en dos partes, por su longitud. El miércoles publicaremos la segunda entrega.

¿Has recibido alguna vez una carta de rechazo editorial en la que se indicaba que a tu obra le faltaba peripecia literaria?

La peripecia es un hecho o circunstancia que está presente en diversas obras narrativas, dramáticas o en cualquier otra obra que cite los hechos de algún personaje o historia en concreto. Dicha historia se presenta como una situación adversa y repentina que sucedió accidentalmente y sin previo aviso, lo cual provoca un cambio en la situación actual que se vive en lo relatado.

En las tragedias supone el punto en el que la trama toma el cariz propiamente trágico, es decir, el punto de inflexión en el que la suerte del héroe protagonista se trunca y comienzan las desgracias que le llevarán inevitablemente a un final desdichado. (Wikipedia)

Suele ocurrir cuando escribimos sobre acontecimientos de la vida real, siguiendo el viejo consejo de “escribe sobre lo que conoces”.

El problema es que si te ciñes literalmente a la realidad no interesarás a tus lectores. Necesitas transformar tus experiencias reales en acontecimientos o situaciones que te ayuden a conducir la historia y mantener al lector pasando las páginas.

ELIGE UN PROBLEMA QUE VALGA LA PENA RESOLVER

Seguramente si ahondas en el baúl de tu memoria encontrarás recuerdos que puedes usar en una historia, si no en una novela completa. La primera pregunta es “Esta historia, ¿interesará a alguien que no sea yo, o mi grupo de amigos, o mis contactos de Facebook?”.

Para que tus lectores se preocupen, la historia debe contener un problema que valga la pena resolver, uno que tenga consecuencias emocionales, o físicas para tus personajes. Las consecuencias deben dar a tus personajes mayor conocimiento sobre si mismos y "resonar" así en el lector.

Una pelea entre tus padres en la comida de Navidad puede significar mucho para ti pero probablemente tenga poco potencial. Una pelea en que se discuta si tú eres verdaderamente el hijo o hija de tu padre, puede tener más enjundia.

Busca ejemplos en los clásicos.

En "Madam Bovary" de Flaubert, una joven criada en un convento crece con tanta ansia de romance y lujo que incluso después de casarse con un doctor, no se siente satisfecha. Gasta demasiado y tiene aventuras que finalmente la llevarán al suicidio. Las consecuencias de la novela son reales y trágicas. ¿El problema esencial? Siguiendo sus deseos más íntimos y sobre todo centrados en sí misma, Emma Bovary lo pierde todo.

Tu problema no tiene por qué ser trágico pero tiene que ser complicado de solucionar de manera instantánea y debe ofrecer CONFLICTOS, complicaciones para que tus personajes se realicen. De lo contrario, ¿para qué escribir sobre ello?

El test: Escribe tu situación de la vida real y después piensa en al menos cinco consecuencias que puedan implicar a tus personajes. Si no puedes encontrar al menos cinco, debes encontrar un problema mejor.

ENCUENTRA NUEVOS PUNTOS DE PARTIDA

Es muy probable que la situación o escena que selecciones no sea un problema que valga la pena solucionar a no ser que te alejes de la realidad y te inventes parte de la historia. La vida real no tiene la forma y el esquema de la ficción. No hay clímax apenas, ni anticlimax, mentores, o guardianes del umbral, por mencionar elementos del arco del personaje sobre el que hablaremos en otros artículos.

Si permites a los personajes alejarse de la realidad y fantasear puedes ganar profundidad en la historia. Deja que tu imaginación se aleje de la realidad. Pregúntate las consecuencias para tus personajes y cómo puedes añadir complejidad a la historia. Quizá tu obra necesite algo más de drama, o un villano, un antagonista que implique conflictos, o un nuevo personaje que remueva los cimientos de la historia.

Es algo a lo que se recurre a menudo en el género de la novela histórica.

2ª parte.

Nueve disparaderos creativos (1)


ilustración de Andicap
Los disparaderos creativos son "tips" que nos pueden ayudar en un momento dado a iniciar un proyecto literario, aflorar nuevas ideas sobre ése u otro que tengamos entre manos, y hacer que ocupemos nuestro tiempo de escritores, escribiendo.

Aquí mostramos nueve, e iremos publicando algunos más. Si aportas alguno en los comentarios lo añadiremos en próximas entregas con tu link a blog, o cuenta en Twitter o Gplus.

  • Contemplar la vida, los hechos, los sentimientos, las personas, cosas e incluso las palabras, con actitud de asombro y de extrañeza. Escribir a partir de las nuevas percepciones.

    Este ejercicio entrena muy bien la empatía. Algo muy necesario para cualquiera que escribe historias con personajes.
  • Inventar nuevas formas de enfocar nuestros actos cotidianos y escribir sobre ellos.

    Ejemplo: Fue a apagar la luz del baño pero sólo acarició el brillo del azulejo.
  • Mirar los objetos de nuestra casa como si pertenecieran a otro mundo y escribir sobre la nueva forma de percibirlos.
  • Inventar un mundo en el que las personas hablen con las cosas y las cosas hablen entre sí.
  • De entre todas las ideas que se agolpan en nuestra mente, apuntar una; la más simple, la más atractiva o la primera que podamos atrapar, sin preocuparnos por perder las restantes en el camino.
  • Relajarse unos minutos antes de comenzar a escribir, concentrarse en la respiración, dejar fluir los pensamientos; coger al vuelo palabras que pasen por la mente y llevarlas a la página.
  • Plantearse la mayor cantidad posible de formas de soledad existentes para desarrollar en un texto la que más nos conmueva.
  • Copiar en fichas todos los finales que se nos ocurran para un relato así como sus inicios, probar todas las combinaciones posibles y elegir la más eficaz.
  • Observar lugares bucólicos y describirlos. Extraer noticias truculentas de periódicos sensacionalistas y ambientar los sucesos en dichos lugares.
¿Aportas tú alguno más? ¿Cuál usas habitualmente al escribir?

La primera frase de una historia.

 «Cuando empiezo a escribir, recuerdo siempre algo que leí de Italo Calvino, y me doy cuenta de la razón que tiene. Antes de ponerte a escribir tienes el universo entero en tus manos, pero cada palabra que vas añadiendo va cerrando el ángulo. Al cabo de dos o tres páginas, todo lo que has decidido, lo que has escrito, excluye lo demás, y eso provoca una sensación de vértigo: la certeza de que la primera frase condiciona el resto del relato.»

Enrique Vila-Matas

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